Hola, familias.
Esta semana hemos comenzado una
serie de actividades centradas en la celebración del día de la paz y la no
violencia a partir de un poema de Gloria Fuertes de su obra Garra de la
guerra. Esperamos que hayáis disfrutado de las lecturas del Plan de Fomento
Lector y esta semana seguimos con la rotación de ejemplares para que todo el
alumnado pueda leer estas obras. Os agradecemos que hayáis traído las lecturas
entre el lunes y el martes, sabemos que son muchas cosas a lo largo del día y
que a veces se nos puede olvidar la bolsa antes de ir a casa. Gracias por
seguir las indicaciones y cuidar de los libros.
El préstamo para la semana es:
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Alumno/a |
Obra |
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Leo |
Gracia
Iglesias y Vicente Cruz (il.). La extraña visita |
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Pedro |
Werner Holzwarth y Wolf Erlbruch
(il.). El topo que quería saber… |
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Héctor |
Jon
Klassen. Yo quiero mi sombrero |
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Jordi |
Chris
Haughton. Un poco perdido |
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Olga |
Leo
Lionni. Pequeño azul y pequeño amarillo |
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África |
Christian
Voltz. ¡Yo no he sido! |
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Sol |
Tomi
Ungerer. Los tres bandidos |
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Sara |
Maurice
Sendak. Donde viven los monstruos |
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Elia |
Michael
Grejniec. A qué sabe la luna |
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Thiago |
Mem Fox y Helen Oxenbury
(il.). Diez deditos. |
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Liam |
Ed
Emberley. ¡Fuera de aquí, horrible monstruo verde! |
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Gael |
Ezra
Jack Keats. Un día de nieve |
Esta semana os presentamos otro clásico contemporáneo como es El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza. El autor del texto es el alemán Werner Holzwarth y desde su publicación en 1989 se ha convertido en uno de los libros más vendidos de la literatura infantil. Los mecanismos literarios que se aplican en esta obra son sencillos y casi rudimentarios: entender que a la infancia le encantan los animales, humanizarlos como si fuera una fábula y crear un texto repetitivo donde se replica todo el tiempo la misma dinámica de pregunta y respuesta en la doble página. El centro de la temática es el sinsentido y la escatología porque sabe que no hay nada que divierta más a la infancia que la caca y la irreverencia humorística. El libro se cimenta en su narrativa en una búsqueda hilarante de una respuesta de un personaje enfadado y colérico por saber quién ha sido y preguntando a todo tipo de animales que se encuentra a su paso que, con gentilidad, desmienten la acusación cagando. A las personas adultas nos puede parecer poco educativo cuando realmente se muestra el verdadero espíritu de la infancia a través del sinsentido narrativo y el sentido del humor.
En este caso, como veréis en el vídeo, están completamente sumergidos en su búsqueda y jugamos a anticipar/recordar quién será el animal que aparece después. Esto, a medida que repetimos la lectura en el aula, les lleva a mostrarse seguros al ser capaces de recordar a algunos animales y anticipando con su respuesta qué va a pasar a continuación. Finalmente, el conflicto se resuelve con el topo devolviéndole su minúscula caca en la cabeza al perpetrador de tal incidente: el perro.
Ese sentido del ridículo del topo con
su diminuta caca encima de una cabeza enorme nos divierte y termina la historia
con el topo riéndose de poder devolverle la caca. No hay ninguna moraleja,
solamente que a la infancia le divierte sobremanera este tipo de narrativas. No
hay moraleja ni valor moral, tampoco infantilismo ni voluntad por crear un
final donde se llegue a una resolución consensuada para que las personas
adultas le digamos a la infancia cómo se debe solucionar un problema. Ni lo
pretende ni lo necesitan. Es tan divertido narrarlo en el aula, escuchar su
respuesta a cada gesto, onomatopeya del sonido de las cacas, los pedos, etc.
Una narración efectiva e imbatible.













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