viernes, 17 de enero de 2025

Entrada 16. 13 a 17 de febrero

 


Esta semana ya se nota un poco qué es el invierno: una estación fría, en la que nos abrigamos y tenemos que taparnos con bufanda, abrigo, gorro, guantes,... En el aula de 1 año han comenzado con el proyecto de este mural con el que decorarán la clase durante esta estación. Ya se nota cómo crecen a pasos agigantados y cómo empiezan a desenvolverse progresivamente con mayor soltura. Pasito a pasito, cada día no dejan de sorprendernos. Macu está encantada con el grupo.








AULA DE 2 AÑOS




Hola, familias.

Gracias por la respuesta de participación en el Plan de Fomento Lector. Cada semana dedicaremos este espacio para aproximaros la situación del préstamo y una de las obras de este primer corpus de doce lecturas recomendadas.

Os recordamos que debéis cuidar el material que se os ha entregado y devolverlo antes del miércoles de la semana siguiente para que puedan ser leídos en el aula cada semana.

También veréis que los álbumes se os entregan en una bolsa personalizada: esta bolsa será en la que devolveréis el libro cada semana (además, algunas semanas contendrán la actividad semanal que hayan realizado) y al finalizar el curso ya será de vuestra propiedad.

Cada semana os pasaremos al correo un enlace con la narración en el aula en vídeo de una de las obras seleccionadas y os presentaremos alguna de ellas con mayor detenimiento. Estas doce obras serán las que estén las próximas doce semanas de préstamo para que todas las familias las conozcan. Todas las semanas veréis en esta tabla cómo se alterna el préstamo entre el alumnado (si alguna semana no asiste o ese viernes está malito/a no pasa nada: dejaremos esa lectura para cuando se reincorpore). De este modo, sabréis cuáles son las lecturas de calidad para esta etapa.

Alumno/a

Obra

Leo

Jon Klassen. Yo quiero mi sombrero

Pedro

Chris Haughton. Un poco perdido

Héctor

Leo Lionni. Pequeño azul y pequeño amarillo

Jordi

Christian Voltz. ¡Yo no he sido!

Olga

Tomi Ungerer. Los tres bandidos

África

Maurice Sendak. Donde viven los monstruos

Sol

Michael Grejniec. A qué sabe la luna

Sara

Mem Fox y Helen Oxenbury (il.). Diez deditos.

Elia

Ed Emberley. ¡Fuera de aquí, horrible monstruo verde!

Thiago

Ezra Jack Keats. Un día de nieve

Liam

Gracia Iglesias y Vicente Cruz (il.). La extraña visita

Gael

Werner Holzwarth y Wolf Erlbruch (il.). El topo que quería saber…

 


La primera obra que os presentamos es Donde viven los monstruos publicada en 1963. Esta obra de Maurice Sendak ha sido considerada en numerosos ámbitos como el gran clásico de la literatura infantil ilustrada. Un clásico contemporáneo para un autor que confiaba su narrativa a la exploración del mundo interior de la infancia. Su texto es aparentemente sencillo, breve y conciso (como debe ser en un álbum) y retrata una rabieta como una aventura de fantasía. Una odisea infantil.



Nos presenta a un personaje icónico, Max, que con un traje de lobo blanco comienza a realizar trastadas dentro de su casa. Su madre (fuera de campo, nunca aparece) le castiga a su habitación sin cenar por sus travesuras. En esas primeras ilustraciones se ve un cuadro donde hay un dibujo de un monstruo firmado por Max (ya nos anticipa parte de la narrativa) y entramos en su habitación (un claro homenaje a Van Gogh y su Habitación en Arles). 




En su castigo, Max cierra los ojos y a cada paso de página su habitación crece y crece hasta ocupar la página completa. La imagen nos cuenta aquello que el texto no nos dice. Max, decide adentrarse al lugar donde viven los monstruos (y acompañamos al personaje mirando desde sus espaldas, como en el cuadro El caminante sobre las nubes de Caspar David Friedrich). A partir de ese momento, su viaje no es solo narrativo, también está ilustrado. 




Sobrepasa el pliegue central (estamos en la mente de Max que seguirá en su habitación con los ojos cerrados y nosotros como lectores en su fantasía) hasta ocupar la doble página hasta convertirse en el rey de todos los monstruos (en clara alusión a las rabietas infantiles y su pensamiento egocéntrico). Tanto se expande que, en su reinado, el texto desaparece y solamente vemos el jolgorio festivo de Max ordenando a los monstruos (tal vez la forma en la que representa a su familia) que le entretengan y hagan lo que él quiere.

Finalmente, se cansa y quiere estar en un lugar donde alguien le quiera más que a nadie (posiblemente una de las frases más conmovedoras de esta obra). El álbum se vuelve un mecanismo donde el personaje y la ilustración regresa a su lugar original: aunque ahora la ilustración final ya ocupa toda la página dado que Max ha dejado atrás su rabieta y ha lidiado con la frustración de no salirse con la suya. Y, el plato de sopa aún estaba caliente (su familia no lo dejaría sin cenar, una muestra del amor incondicional).


Todo eso (de manera muy simplificada) está en un álbum que es una auténtica maravilla y que conmueve a la infancia porque les habla directamente a ellos/as. Comprenden al personaje, no caen en el paternalismo, el moralismo y el didactismo. Habla de aquello que emociona a la infancia y lo hace con unas ilustraciones portentosas llenas de matices. Imprescindible en cualquier biblioteca escolar y familiar.







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